Imprimir esta página

Chateau de Pibarnon 2005

Escrito por  Roberto G. Corona
Chateau de Pibarnon 2005

Hace unos años, me hice con una caja de Chateau de Pibarnon del 2005, vino de referencia del sur de Francia —zona de Bandol—, elaborado con una 90% de uva monastrel. Los libros de vino lo destacan como uno de los mejores de esta zona.

Como no podía ser de otro modo, abrí una botella ese mismo fin de semana. La primera botella que tomé se presentó brutalmente animal. Unos aromas a corral de gallina junto al de carne cruda que hacían arrugar el morro a cualquier catador. Se mostraba algo alcohólico, aunque con alta  acidez.

En boca no salían estos aromas y se mostraba más amable aunque no era un trago sencillo. Para un buscador de vinos diferentes esto me atrajo pero al mismo tiempo me alejó, pues si bien veía en el vino particularidades que le diferenciaban de los demás vinos, estas particularidades, como podréis comprender, no me resultaban placenteras. Había comprado una caja entera de un vino que olía a corral de gallinas y a carnicería a 25€ la botella; tenía que darle otra oportunidad, tantos libros y guías no podían estar equivocados.

En los sucesivos años seguí abriendo botellas de esta caja, una al año viendo como se mantenían estos aromas predominantes, alejándolo de lo que podría ser una cata placentera. Las dos siguientes botellas se mostraban muy similares a la primera.

El fin de semana pasado le volví a dar otra oportunidad y la ha sabido aprovechar. Los aromas brutos y toscos, demasiado evidentes y hasta desagradables, se han terciado en una paleta aromática que no he catado en muchos vinos. Siguen algunos toques animales aunque estos son recuerdos diluidos entre hierbas aromáticas, campiña de toques vegetales mezclados con mentolados y regaliz, bayas negras pequeña, grosellas, enebros...

Todo esto con volumen. Es difícil de describir, como de encontrar, que un vino tenga aromas con volumen, como con diferentes capas bien identificadas. la misma diferencia de escuchar algo en mono o en estéreo me sucede en el olfato. Este vino huele en estéreo. Es impresionante como ha evolucionado en nariz. En boca estaba mucho más pulido y se mantenía recio a pesar de que se mostrase algo alcohólico en su infancia.

Este vino es un vivo ejemplo de lo que te puede dar un buen vino cuando se sabe esperar. La única pena es haberme tomado la mitad de la caja cuando no estaba en su momento. De todo se aprende.

© Juanpa

Valora este artículo
(0 votos)