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Blanco de solera

Escrito por  Roberto G. Corona
Blanco de solera

Cantabria posee entre sus encantos más secretos algunos parajes incomparables, pequeñas calas escondidas, o recetas perdidas en el tiempo. Entre estos secretos a voces están sus blancos de solera.

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Los blancos de solera son vinos producidos en el corazón de Castilla,
nacidos en las cepas de Nava del Rey y llevados desde hace generaciones en sus primeros meses de vida a la Montaña, donde los cántabros los embotan en cubas para que se produzca la crianza bajo velo en flor.

Estas soleras, de diferentes dimensiones, suelen estar escondidas en las profundidades de los almacenes, en las trastiendas, o en las mismas barras de las antiguas tiendas de coloniales que hoy se han convertido en bares.

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Jesús María Sainz, propietario del Hotel Casona Andariveles, se sirve un blanco en el Bar La Rampa

Hemos compartido una copa de blanco de solera con Jesús María Sainz, propietario del Hotel Casona Andariveles, en Quijas, establecimiento sitiado cerca de Santillana del Mar. Con él hemos conversado sobre los secretos que esconden estas viejas cubas de madera.

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José María nos llevó hasta el Bar La Rampa
, junto a su magnífica posada, donde pudimos entrar en la trastienda y catar algunas de las soleras de blanco. Un vino de color amarillo pajizo intenso, glicérico; con aromas de aceituna y levaduras; punzante perfume a flor de manzanilla. Corpulento, vinoso y de carácter salino en boca.

José María envolvía el aire del bar de aventuras, de vivencias junto a los blancos de solera de Cantabria, descubriéndonos una ruta por los barucos de la zona, una ruta llena de historia y sensaciones vinosas.


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